Martí Ferrer

Castellón

La visión de lo cotidiano que nos ofrece la pintura de Marti Ferrer tiene un encanto
especial. Por un lado destaca un carácter atemporal: en sus plazas, en sus fiestas o en
sus calles parece que el tiempo no existe. Todo esta quieto, inmóvil, como si el reloj se
hubiera detenido un mediodía para mostrarnos un instante de la vida de las cosas.
Y hago énfasis en las cosas porque en los cuadros de Marti Ferrer estas son mas
importantes que las personas. Parece que las pequeñas figuras humanas
solamente están representadas para dar coherencia del mundo que las rodea.
Marti Ferrer nace en Castellón y de su mundo mediterráneo emplea la luz. La claridad es
otra característica esencial en estas telas. A veces alguna sombra parece indicar con
discreción que la luz viene del sol, pero no es verdad. La luz esta en los colores elegidos y
en el mundo del pintor. Un mundo que visto a través de los pinceles parece irreal. Es un
universo sin maldad, pacifico, sencillo que se nos ofrece como el deseo del artista en su
búsqueda del lado bueno y amable de la realidad que nos rodea. No es una visión
infantil ni inmadura la que nos presentan los cuadros de Marti Ferrer: Es la representación
de la Arcadia feliz que todos llevamos dentro.
R.Castán

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